Normalmente la risa es signo de felicidad, de estar pasándoselo bien, pero en otras ocasiones puede ser algo terrible, tanto que puede conducir a la muerte.

Crisipo de Solos era un reconocido filósofo griego que hizo muchos aportes con investigaciones sobre la búsqueda de la sabiduría dejando de lado los placeres relacionados con cosas materiales.

Además de por todo eso, este filosofo es muy conocido por morir de una forma muy extraña, murió de la risa.

Una noche Crisipo se encontraba bebiendo vino y decidió emborrachar a un burro, mientras observaba el comportamiento del animal ebrio, al filósofo se le salió una carcajada y murió.

Este evento dio lugar a la expresión «morirse de la risa».

Aunque la risa por si sola no cause la muerte, puede provocar en casos extremos un paro cardíaco, asfixia, etc.

Otro caso es el del Rey Martín de Aragón, falleció por tener una indigestión y un ataque de risa a la vez.

También se dice que el poeta y dramaturgo italiano Pietro Aretino murió de un sofoco debido a un ataque de risa. La historia cuenta que murió mientras su hermana le contaba un relato erótico.

El caso conocido más reciente es el del cubano Julián de Casal, poeta y escritor modernista, que la noche del 21 de octubre de 1893 mientras estaba en una cena murió de risa cuando uno de los comensales contó un chiste, el ataque de risa se unió a una hemorragia y posterior muerte por aneurisma.