Esto sucedió en Irlanda, donde un hombre interpuso una demanda contra su mujer para exigirle dinero por cada día de estancia de su suegra en casa y las molestias ocasionadas.

La anciana de 78 años se mudó a vivir con su hija y su yerno, y la relación en principio era normal, con sus más y sus menos como en toda familia, pero la gota que colmó el vaso fue cuando este hombre tuvo que ver a su suegra pasearse en paños menores por la casa, o incluso entrar al cuarto de baño mientras el estaba desnudo.

«Le cocino el desayuno, la comida y la cena sin falta, le hago sus platos y postres favoritos» dijo el hombre en su alegato, para hacer entender que no era nada personal simplemente que la situación se tornó insostenible.

Se sabe que el matrimonio fue dañado debido a problemas económicos, pero esto ya terminó de hundirlo.

El hombre también le contó al juez que había invertido más de €1000 en plantas, y a su suegra no le gustaban por lo que las tiró a la basura.

Aún no se ha dictado sentencia, pero pinta favorable para el demandante ya que en el juicio quedó muy claro que esta era una mujer muy problemática.