Es muy usual ver en películas de terror la figura de un payaso asesino, y aveces estos casos se trasladan a la realidad.

John Wayne Gacy fue un criminal de los años 70, sus amigos lo conocían como un buen hombre que entretenía a los niños disfrazándose de payaso.

Pero lo que no sabían era que gracias a esta fachada de payaso encantador logró que muchos de esos jóvenes que se entretenían con sus actuaciones se reunieran con él en el sótano de su casa.

Su vida no fue ideal, creció en un ambiente familiar muy conflictivo y se cambiaba mucho de colegio, lo que le impidió crear una estabilidad emocional.

De adulto tuvo dos hijos con su primer matrimonio, que parecía ser perfecto, sin embargo, empezaron los rumores de que John le hacía propuestas sexuales a chicos jóvenes. Esto unido a las infidelidades con hombres y sus problemas con las drogas acabaron con su matrimonio.

La primera vez que piso la carcel fue por la denuncia de un joven que lo acusó de abusar sexualmente de él en una de sus fiestas. Fue condenado a 10 años de prisión, pero salió a los 18 meses por buena conducta.

Al salir de prisión Gacy comenzó una nueva vida, volvió a casarse y en su casa montaba fiestas donde se vestía de payaso para entretener a los niños. Su matrimonio volvió a fracasar por su homosexualidad y extraña conducta. En estos años fue cuando cometió todos sus crímenes.

John torturó, abusó sexualmente y asesino a un total de 33 personas. Todos eran hombres jóvenes de entre 14 y 21 años.

Gacy fue descubierto porque los padres de un joven llamado Robert Piest se preocuparon porque su hijo fue a una de las fiestas de este John pero no regresaba. La policía acudió a su casa y encontraron a Robert que ya estaba muerto y junto a él estaba su asesino, John Wayne Gacy.

El juicio se celebro en 1994, y se declaró inocente alegando que sufría de episodios de locura. Sin embargo fue declarado culpable de todos los delitos y sentenciado a muerte.