Criminal renta un carro, lo usa para robar un banco y regresa a comprar un BMW

La mayoría de delincuentes saben a la perfección que después de cometer sus fechorías no pueden quedarse mucho tiempo con el botín, ya que este es la prueba más importante para poder apresarlos. Sin embargo el asaltante del que hablaremos a continuación parece que no le daba mucha importancia a esto y planeó algo muy loco.

Esta es la historia de Eric Dion Warren que pensó que podría salirse con la suya. Este ladrón llegó a un concesionario de vehiculos BMW y solicitó probar uno de los modelos fingiendo que quería comprarlo.

Con su nuevo BMW de prueba, armado y con una bolsa de restaurante de comida rápida, Warren llegó a un banco AIM cercano a la ciudad de Lubbock, Texas. Fingió ser un repartidor y se acercó hasta un cajero y le pasó una nota al empleado que decía:

Esto es un robo. Juega conmigo y muere. Quiero 10 000 dólares en billetes de 50 y 100 dólares ahora. Tienes un minuto o te mataré.

Warren sacó una pistola y le hizo saber al cajero que no estaba bromeando. El empleado comenzó a meter los billetes en la bolsa sin embargo fue más astuto que el asaltante ya que metió algunos billetes de 20 dólares con números de serie registrados.

El ladrón salió del banco como si no sucediera nada y se dirigió con varios miles de dólares al concesionario de BMW a devolver el vehículo sin embargo parece que le gustó su ”prueba de manejo” y comenzó a hablar con un vendedor de la posibilidad de comprar el BMW negro.

Mientras Warren negociaba la compra de su nuevo vehículo la policía investigaba el robo y muy pronto descubrieron la matrícula del auto que se usó para la fuga. Los agentes llamaron al concesionario y confirmaron que el carro ya estaba de vuelta en la sucursal por lo que se apresuraron hacia allí. Al llegar encontraron al ladrón aún intentando hacer su compra con dinero robado.

Al detenerlo comprobaron que los números de serie de los billetes coincidían con los de la entidad bancaria AIM y así pudieron detenerlo. Descubrieron que la pistola en realidad solo se trataba de un arma de perdigones que había sido modificada para que pareciera una real.

Finalmente Warren fue declarado culpable y condenado a pasar 20 años en prisión.